sábado, 17 de octubre de 2009

El retorno a ciertas verdades (Espíritu Pequeño)

Espíritu pequeño: Rascacielos Orquesta Teatral ambienta la obra en los inicios del siglo XX.

CLIMAS: LA OBRA TIENE VARIOS REGISTROS QUE VAN DEL DRAMA A LA TRAGEDIA.

Hay un hilo imaginario que conecta a todos y a cada uno de los elementos que el grupo Rascacielos Orquesta Teatral pone en juego en la puesta de Espíritu pequeño. Una coherencia cuya desaparición es una saludable amenaza que mantiene su vigencia durante casi todo el desarrollo de la obra, escrita y dirigida por Paula Broner, Víctor Malagrino y Bernardo Sabbioni, que protagonizan con Pablo Kusnetzoff, y que se ofrece los domingos, a las 20. 30, en El Camarín de las Musas.

A pesar de la combinación de referencias a un pasado lejano, cercano a los comienzos del siglo XX, con señas visuales que remiten al cine mudo, a película en blanco y negro de domingo de trasnoche en algún canal de cable, con objetos e intenciones futuristas con olor a ciencia ficción que ya fue. A pesar de la irrupción de canciones que parecen (sólo parecen) llegadas de otro tiempo, de otro lugar. A pesar de que todo gire en torno a una ceremonia familiar que de un momento a otro puede dejar de ser una fiesta para convertirse acaso en un velorio. O al revés.

Hay un hilo imaginario que se puede recorrer mientras se transita este cóctel que va del absurdo al drama, del humor a la tragedia, todo aderezado con cierta abulia intencionada. Hay una conexión que se adivina como mérito de un trabajo en equipo que arranca en el cuidado del texto y se cierra en una producción de carácter artesanal: cada detalle adquiere su razón de ser a medida que la obra avanza.

En esa construcción, las actuaciones forman parte de un mecanismo de relojería que se descubre con el correr de los minutos. Desde la elegancia de un diálogo sin sobresaltos al controlado descontrol que anima una sesión de espiritismo. Desde el cambio de roles que transforma a los actores en músicos y cantantes. O al revés, en un juego que se repite. Espíritu pequeño es una contribución colectiva empeñada en darle forma y consistencia a un todo que merece ser explorado desde adentro.

Fuente: Clarín

Nota: La obra sigue en cartel durante el mes de noviembre.

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